A nadie que me conozca, le resultará extraño que sea defensor enfático de la mayoría de las aplicaciones de la Inteligencia Artificial. Por un lado, llevo 40 años en la informática, por el otro siempre he abogado por el progreso tecnológico y nunca he temido su injerencia en cualquier ámbito del acontecer humano.
Lo anterior no impide que admita que, en diversas áreas de las artes y las humanidades en general, el debate sobre su uso ético, sobre sus alcances y respecto de hasta dónde dejaremos que avancen, es candente y está lejos de ser zanjado.
Me propongo, en este artículo, diferenciar esos niveles legítimos de debate, del ideologísmo burdo y la fobia reaccionaria…
Hace algunas semanas, me des-suscribí del canal de YouTube de una conocida crítica de arte de México… Tomé esa medida con bastante pena, porque se trata de una persona experta en lo suyo y muy didáctica para su divulgación. Durante años, aprendí muchas cosas viendo sus vídeos…
Se preguntarán entonces, ¿cuál fue la razón que motivó tal decisión? La respuesta es simple: Sus sesgos ideológicos, tanto políticos como de corte clasista/nacionalista, su evidente odio inveterado por el progreso tecnológico y el penoso analfabetismo digital que mostró a través de lo planteado en su vídeo…
De ningún modo habría subestimado ni reaccionado adversamente, incluso estando en total desacuerdo, si esta youtuber hubiese expresado cualquier objeción que, como esteta, pudiese tener contra las herramientas basadas en IAs., pero sus argumentos fueron muy diferentes…
Añoro las épocas de la historia humana en que abundaban los polímatas… Sé que eso ya no se repetirá, porque la especialización es cada vez más diversa y puntual, en cualquier área del conocimiento, conforme avanza la cultura de nuestra especie.
Sin embargo, atacar a las nuevas tecnologías sólo porque no se las comprende, es lamentable incluso en una persona de poca ilustración e imperdonable en una que ya superó esa carencia.
Cualquiera que tenga un cierto grado de educación, aun si se especializa en áreas totalmente diferentes de lo tecnológico, no puede desconocer completamente del tema, porque nadie puede trabajar intelectualmente hoy en día, tal como se lo hacía en los siglos XVIII y XIX, y pensar que se le tomará en serio. Esto es especialmente cierto y notorio en lo que se refiere al campo de lo informático, respecto del uso de los dispositivos más comunes, así como de los servicios y herramientas que ya son parte de la vida diaria de todos.
Volviendo a mi anécdota, esta persona, la crítica de arte, publicó un vídeo en donde afirmaba que era una “atrocidad” usar a diario a las IAs, particularmente las relacionadas con los modelos de lenguaje y la creación de imágenes, porque, según ella, gastaban enormes recursos del planeta a nivel del agua (para refrigerar los equipos) y de la electricidad, debido a que sus centros de datos ya ocupan el rango de kilómetros cuadrados.
Y he aquí en donde alguien como yo, ni puede seguir viendo sus videos ni puede dejar de refutar sus declaraciones, por lo falsas y desinformadas que son.
Dicha persona, bien es una resentida por el hecho de que las IAs han incursionado en su campo (el arte), como ya he dicho, esa es una arista diferente del problema y admite múltiples debates; bien ha leído algún panfleto marginal o conspiranoico y quedó prendada con su contenido. Sea como fuere, la excusa presuntamente ecológica que presentaba en su vídeo, era absurda y patética, por decir poco…
Veamos el porqué afirmo esto: Comunica sus ideas mediante un vídeo de YouTube, que es parte de Google Inc. y cuyos centros de datos (si bien no son centralizados como por ejemplo los de OpenAI), sumados todos, consumen mucho más recursos que el ChatGPT + Dall-E, etc. Además, en su canal indica que usa Facebook e Instagram (y seguramente WhatsApp), plataformas de Meta que, sumadas todas, consumen (al menos por el momento, a mediados del 2026) 5 a 1 los recursos de la IA más usada.
Entonces, según ella, ¿si se gasta agua y electricidad en las redes sociales no importa pero en las IAs sí?
Prefiero calificar lo anterior de ignorancia y no de malicia y rencor, pero sea cual fuere el motivo es patético.
Ahora, les diré que todo esto tiene una arista todavía más importante: La falsedad de los conceptos básicos… El agua de los centros de datos no se usa como en algunas empresas químicas o en la minería, donde se la utiliza y luego desecha desaprensivamente y ya contaminada.
Todos estos sistemas (por lo menos los que ya cité) usan ciclos cerrados de refrigeración y depuración del agua y sólo necesitan agregar un porcentaje relativamente bajo por evaporación y cuestiones similares cada cierto tiempo. Mucho más dramático es el desperdicio de agua doméstico que casi todos llevamos a cabo (y sumando millones de personas se hace descomunal en litros) y que parece no importarle a esta señora, ni a la mayoría de los pseudo-ecologistas con sesgos colectivistas.
Luego está el gasto eléctrico (misma cosa que el espacio físico de los centros de datos, OpenAI gasta 5 veces menos que Meta y Google), en donde la autora del vídeo parece ignorar que todas estas empresas están a la vanguardia en el uso de la energía renovable y que aunque no fuera así, los acondicionadores de aire, estufas eléctricas y refrigeradores de un barrio en una ciudad grande consumen más que estos servicios que son herramientas fundamentales para el trabajo, el estudio y la investigación de miles de millones de personas.
Respetaría su poco informado punto de vista, si al final del vídeo hubiese dicho, “bueno, adiós, mi consciencia ecológica me dicta que nunca más publique vídeos en YouTube, que no use las redes sociales ni googlee información por lo que me resta de vida…”
Pero como la hipócrita o ignora erudita, si el oxímoron se me permite, no lo va a hacer y seguirá posteando cosas en las redes, ganando dinero con su canal de YouTube (esto no lo critico, yo también lo hago), mandando mensajes por WhatsApp y googleando todo lo que se le ocurra, no quiero saber más nada de ella.
Y ahora diré dos cosas importantes, en general: La ecología se trata de preservar la biósfera terrestre, no como recurso natural para nadie sino porque se lo debemos al planeta y a todos los seres que viven en el mismo… y esa preservación no se logrará con hippies viviendo en chozas sino con recursos científicos y técnicos cada vez más afinados y especializados, entre los cuales las IAs ya se han destacado por resolver problemas y proponer soluciones a este respecto.
En la medicina, con la detección temprana de enfermedades, como cáncer o retinopatía; en el procesamiento del lenguaje natural, que ha transformado la forma en que interactuamos con las máquina; en la optimización de procesos industriales, donde se mejora la eficiencia y la sostenibilidad y en el gran logro de la creación de modelos generativos, como en arte, música y texto, que amplían las capacidades creativas humanas.
Pero hay mucho más: La predicción del clima también ha dado un salto enorme gracias a las IAs, pudiéndose prever la formación de huracanes o sequías con mucha antelación. Siendo que los modelos de machine learning permiten procesar enormes volúmenes de datos atmosféricos y mejorar la precisión en pronósticos a corto y mediano plazo.
Las IAs también han sido clave en el mapeo de proteínas, especialmente con modelos como AlphaFold, que predicen estructuras proteicas con una precisión revolucionaria. Esto acelera enormemente la investigación en biología, ya que antes se tardaba años en determinar estas estructuras (se demoraron décadas en mapear 170 mil). Con IA, se han logrado definir 214 millones estructuras proteicas (en un par de años) y ahora se pueden explorar nuevas terapias, entender mejor enfermedades y diseñar fármacos más eficaces.
Por todo esto, repudiar a dicha tecnología por su impacto ecológico deja a la persona fuera de cualquier planteo u objeción seria sobre las mismas y muestra el típico sesgo humano de «no sé qué es esto y parece que me perjudica en lo personal, así que lo odio y trataré de destruirlo». Digo sesgo porque es más elegante que decir “instinto de primate bípedo”, pero, quizás, esto último sea más exacto…
Autor, antropología, psicología; community manager, diseño y administración web…
Investigador del pasado y los orígenes de las creencias. Dedicado a la reconstrucción y divulgación del Paganismo; a la lucha por el laicismo y el conocimiento científico. Activista de los Derechos Humanos y los Derechos Animales. Ecologista radical. Pagano, liberal. Escritor, librepensador… 46 años de experiencia en la reconstrucción y difusión del Paganismo y el legado ancestral (27 años en la red).
Me gusta lo desconocido, el Erebus, lo que está en penumbras… Valoro tanto la Oscuridad como la Luz, que forman un eterno balance el cual da vida al Universo. Estoy en una jornada, una aventura y una exploración que sólo terminará cuando muera…
«En la arena del debate, sólo cae herida la ignorancia.»
