Patrocina a Reflexiones Paganas!!

Calendario de Posts:

septiembre 2012
D L M X J V S
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Archivos

Grupos:

Próximo Sabbat:

Va a ocurrir en...
3 días

Posición Solar:





El Sol se encuentra en Tauro

Certificaciones:

- Blog Registrado -
Reflexiones Paganas
IBSN: 2565-157-8-50
Propiedad de:
Oscar Carlos Cortelezzi.

[Reputación del Sitio]


De la Abadía de Thelema Hasta la Rede Wicca... No se trata de un concepto ancestral del...

     
Tiempo de lectura: ~11 minutos. 3104 palabra(s).

De la Abadía de Thelema Hasta la Rede Wicca

No se trata de un concepto ancestral del Paganismo, toda vez que puede rastrearse su origen hasta personajes como François Rabelais, Aleister Crowley, Gerald Gardner y Doreen Valiente, con diversos matices e interpretaciones. Sin embargo, es una especie de abstracción remanente que puede resumir muy bien, muchos de los principios básicos de los valores paganos de antaño.

«Hacer tu voluntad será el todo de la Ley»
(Aleister Crowley)

Destino, Libre Albedrío y Voluntad:

Los paganos antiguos, sea cual fuere la cultura o civilización a la que pertenecieran, no creían en algo como el «libre albedrío», según éste es entendido por los filósofos occidentales o los teólogos cristianos. En todos los casos, existía un esquema de las cosas prefijado por la voluntad de los dioses o de otro tipo de seres.

Basta recordar a las Nornas de la mitología nórdica, las cuales vivían al pie del «Árbol del Mundo», el fresno Yggdrasil, e hilaban, tejían y destejían el Destino o Urðr de todos los seres vivos, de los hombres y de los mismos dioses. Cada ser del universo tenía el tapiz de su destino en manos de estas entidades y, el mismo, sólo era conocido por ellas.

Las Nornas

En la mitología griega, Zeus gobernaba el destino de los hombres desde el Monte Olimpo, observando y dirigiendo sus vidas como si fueran sus juguetes. Mientras que en otras culturas como entre los celtas, egipcios o mesopotámicos, el destino estaba determinado por los ciclos «perpetuos» de las fuerzas naturales, las estaciones y la relación del hombre con la tierra.

En Egipto, por ejemplo, la inundación cíclica del Nilo, las siembras y las cosechas eran la métrica de las cosas, ni siquiera la voluntad del Faraón, o de los mismos dioses, podía modificar, o ir más allá, de esta especie de reloj cósmico.

El enfoque pagano sobre la «voluntad» era, en general, cumplir el rol que el destino había predeterminado para cada uno, lo mejor posible. Hacer la «propia voluntad», no era más que seguir la implícita voluntad de los dioses o de los seres del destino para cada uno. Esto, que parece contradictorio, sólo lo es porque existe un concepto diferente, presente en la mente del hombre occidental, nacido a partir del sistema de creencias judeo-cristiano.

El Cristianismo sostiene la doctrina de la «Salvación», esto es que los hombres están implícitamente forzados a una vida limitada en la Tierra y luego a la eterna condenación del Infierno. Siempre es así, a menos que se «opte» por la redención que Cristo ofreció a los hombres (según esta fe), mediante su sacrificio en la cruz.

De ello, resulta lógico implicar que existe el «libre albedrío» (es decir, la posibilidad de elegir), de otro modo, todo el esquema de la «salvación» y el «plan divino» para el Hombre, sería absurdo. Pero tal noción, ha traído infinidad de problemas a los teólogos de dicha religión y a los filósofos de tendencia cristiana.

Por un lado, los mismos conciben a su dios como un ser omnisciente y omnipotente. Entonces, se supone que éste debería conocer si cada quien se salvará o no, con antelación a que esto ocurra. Además, dada su omnipotencia, es imposible que deje de determinar tal cosa mediante su propia voluntad (como se cree en el Islam -donde todo ser ya ha sido salvado o condenado, desde el principio del tiempo, según fuera el designio de Alláh). Pero, por otro lado, si existe la posibilidad de elección y el futuro no está «escrito» (determinado), tal cosa contradice el concepto anterior.

El Oráculo de Apolo, en Delfos. Donde los hombres consultaban a la pitia, en busca de su destino… Fue uno de los lugares más sagrados de la Antigüedad.

En el mundo occidental, la idea del «libre albedrío» se manifestó en toda la cultura, mucho más allá de la religión. Por esa razón, es muy extraño para el hombre moderno pensar que puede existir una absoluta compatibilidad entre «destino» y «propia voluntad».

Homero retrata muy bien la vanidad de la lucha del Hombre contra su destino en la «Odisea». Su protagonista, Odiseo o Ulises (nombre griego y romano respectivamente), trata de desafiar a los dioses, particularmente a Poseidón, Señor del Mar. Pero no logra nada para sí; tiene innumerables problemas y termina por tardar muchos años más, que sus compañeros aqueos, en llegar a su amada Ítaca, y no sin antes perder a su tripulación, embarcación y todo el botín obtenido en Ilión (nombre que los griegos daban a Troya).

Sin embargo, todos los héroes griegos necesitaban algo más que la ayuda de los dioses, o su propiciación, para lograr sus hazañas o trabajos. Lo mismo ocurría con los guerreros y, en general, con el hombre común: Se trataba de la determinación, del querer hacer, de la voluntad.

Todo este esquema, que parecería tener una especie de bipolaridad (determinismo vs. voluntad) es en realidad, un simple reflejo de lo que hoy en día se conoce a nivel científico: El Universo está formado y regido por principios deterministas denominados leyes y/o fuerzas (como la gravitación, la entropía, el electromagnetismo, etc…) y, al mismo tiempo, modificado y transformado constantemente por el azar (que actúa desde el nivel cuántico y se proyecta a escala cósmica).

La Causa y Efecto:

No puede irse contra el destino, que no es más que una visión poética o mitológica del principio de causalidad. Dicho concepto, ya había sido definido con claridad por Aristóteles y luego por la filosofía Hermética, pero siempre fue conocido de manera intuitiva por todas las civilizaciones antiguas.

La causalidad determina que, cada ocurrencia en el Cosmos es efecto de causas preexistentes y que, a su vez, ésta generará otros eventos de manera exponencial. A esto último, la física moderna lo aborda a través de la Teoría del Caos y la «sensibilidad de las condiciones iniciales», conocido popularmente como «el efecto mariposa».

Si bien podría argumentarse que, desde el punto de vista de la física, existen niveles en donde la causalidad parece no existir, estos son completamente ajenos al ámbito de la vida humana, como ser lo subatómico o lo que ocurre más allá del horizonte de eventos de un agujero negro. En el plano de la materia normal (de la «física de Newton») y por ende del ser humano, la causalidad es una ley natural que se cumple sin excepción.

Pero, pese a que esta ley rige la existencia, al mismo tiempo, ejerciendo la voluntad, es posible ser protagonista del propio destino y no sólo su instrumento, dejándose arrastrar por él.

Para el pagano, hacer o llevar a cabo «la propia voluntad», no es otra cosa que cumplir su rol en el esquema de las cosas, estar en sintonía con los ciclos y ritmos del Universo y, de esa manera, ser protagonista de la Existencia.

La Abadía de Thelema:

François Rabelais

La primera versión del «Haz lo que quieras» no tiene un origen pagano, ni siquiera religioso. Fue enunciada por François Rabelais (h. 1494 – 1553), quien fuera un escritor y humanista francés del Renacimiento. Rabelais habla de la «Abadía de Thelema« en su libro «Gargantúa y Pantagruel». En dicha abadía, el gigante Gargantúa había dispuesto que la única regla sería «Haz lo que quieras».

El la Abadía de Thelema, Rabelais describe una suerte de comunidad ideal. Sus miembros, no tienen necesidad de leyes, moral, mandatos; de la asistencia de jueces o abogados ni de ninguna clase de líderes o gobernantes, menos aún de religión. Es un modelo en el que sólo la inteligencia, la razón, la cultura y la pasión humana rigen las cosas. También es un sistema en donde la igualdad y la libertad son absolutas.

En su libro «Gargantúa» (cap. LVII), publicado en 1534, el autor declara:

«En su regla no había más que esta cláusula: «Haz lo que quieras». Porque las gentes bien nacidas, libres, instruidas y rodeadas de buenas compañías, tienen siempre un instinto y aguijón que les impulsa a seguir la virtud y apartarse del vicio; a este acicate le llaman honor. Cuando por vil sujeción y clausura se ven constreñidos y obligados, pierden la noble afición que francamente los inducía a la virtud y dirigen todos sus esfuerzos a infringir y quebrantar esta necia servidumbre, porque todos los días nos encaminamos a lo prohibido, y constantemente ambicionamos lo que se nos niega.»

El autor era un típico renacentista, alejado lo más posible de la religión, en la medida que eso era factible en aquellos tiempos. Un rebelde e individualista, que no estaba interesado en «lo social» sino en la libertad y el crecimiento personal.

Sin embargo, existe un sentido ético en tal esquema: La idea de que el Hombre, liberado de todos los prejuicios, fanatismos, traumas, compulsiones y conductas reprimidas; desembarazado de los poderes religiosos, políticos y de la tradición familiar, se comportará de manera naturalmente noble. De que lo hará, sin necesidad de ser regido por cualquier ley que no sea su propia voluntad.

En esta concepción utópica, queda en evidencia un sentido de vuelta a lo natural, a que el Hombre se rija por lo que sus necesidades le dictan y no por reglas inventadas a partir de algún sistema de creencias, sea este heredado o impuesto por algún poder fáctico.

Con lo lejos que esto pareciera estar de una visión pagana de la vida, en realidad posee el mismo núcleo conductual: Vivir sin artificios, sin normativas basadas en lo que «debería ser» o en lo que «se cree que» es bueno. Lo bueno y lo malo dejan de tener sentido alguno, ante la óptica del ejercicio de la Voluntad.

Pero regirse por la voluntad, «hacer lo que se quiera», tanto en la Abadía de Thelema como en la conducta del pagano, no implica avasallar a otros seres en pos de lograr lo que uno desea. Esto es así, porque en ambos casos el planteo se hace en un nivel tanto individual como colectivo. La voluntad propia se detiene en su afán de cumplir lo que desea, si tal cosa menoscaba o impide la consecución de la voluntad de los demás. Es un equilibrio natural, un anarquismo y liberalismo «de la vida», donde todo se acomoda, sin tener un poder superior que trate de «ordenarlo» (sea este moral, político o religioso).

La voluntad de un hombre verdaderamente libre, es el reflejo del mandato natural. De nuevo aparece la sincronía perfecta entre el destino, la propia voluntad y la de los dioses, ya que en la cosmovisión pagana, no existe otra «Verdad» que la expresada a través de todas y cada una de las manifestaciones de la Naturaleza, de la Tierra y de la Vida. Como decía Aristóteles, «la Realidad es la única Verdad».

La Thelema de Crowley:

A finales del siglo XIX, Aleister Crowley tomó la alegoría de la «Abadía de Thelema» y utilizó tanto su nombre como la idea de aquella única ley, «Haz tu Voluntad», pero esta vez modificada para promover directamente lo comentado con anterioridad: El ejercicio de la voluntad como forma de protagonizar el propio destino.

Aleister Crowley

La palabra thelema, utilizada por Aleister Crowley para nombrar a su filosofía religiosa, es una transliteración al inglés del griego koiné (helenístico o lengua común) de la palabra θελημα, que significa «voluntad». La raíz etimológica de la misma: θελω, podría traducirse como «yo determino…» o «yo resuelvo…».

Si bien la visión de Crowley es contracultural, buscando provocar al sistema de creencias hegemónico, no por ello deja de repetir (en varias partes de su obra) la idea de que «la voluntad del hombre», ejercida plenamente y con completo dominio de sí, no es diferente de la «voluntad divina». Que cuando el Hombre tiene absoluta libertad y dejó atrás la carga de los prejuicios y normas heredadas, abre un «canal» para que la voluntad de lo superior gobierne lo inferior.

Este concepto capital en la filosofía de Crowley, se sintetiza en «Hacer tu voluntad será el todo de la Ley», expresado en su libro más célebre: «Liber AL vel Legis» (o «Libro de la Ley»). La doctrina de la Thelema, abría de tener una significativa importancia en una de las más influyentes corrientes neopaganas del siglo XX: La Wicca.

La Rede Wicca:

El ocultista, brujo y escritor británico Gerald Gardner, quien fuera el principal iniciador de la fe Wicca, tomó de Aleister Crowley, entre otras cosas, la idea de «hacer la propia voluntad» como único mandato moral. Existe un amplio debate sobre esta cuestión, pero el hecho es que Gardner era aficionado a tomar ideas de otros autores e incluso grandes partes de sus obras para crear las suyas.

Gerald Gardner

Gardner y Crowley fueron miembros de la orden ocultista de la Golden Dawn («Hermetic Order of the Golden Dawn» u «Orden Hermética del Alba Dorada»), así como amigos durante muchos años. No existe un consenso sobre el origen de la «Rede Wicca« (rede es una palabra que, en el inglés medieval, significa «consejo»), pero no hay duda que su enunciado fundamental está inspirado en la ley de la Thelema establecida por Crowley.

En 1964 apareció la célebre frase de ocho palabras (en inglés): «An Ye Harm None, Do What Ye Will» que generalmente se ha traducido al español como «Haz lo que quieras, pero no dañes a nadie». Dentro de la Wicca, dicho consejo pasó a tener un carácter específicamente moral.

Ni la frase en sí, ni el poema que se conoce con el mismo nombre, es un mandato o «ley» para el wiccan, pero, pese a ello, se ha convertido en uno de los basamentos fundamentales de dicha creencia. Sin embargo, de manera paradójica, a medida que esta religión fue evolucionando en diversas tradiciones, incorporando nuevas ideas y, en particular, desarrollando sus versiones eclécticas, el consejo de la Rede, dejó de poseer esa poderosa significación de regirse por la propia voluntad.

La línea directriz conductual de la Wicca, se generó como una suerte de versión occidental de la ley hindú del Karma, y es llamada la «Ley de Tres», «Threefold Law of Return” o “Ley del Triple Retorno”, aparecida por primera vez en la revista “Beyond” (1968) bajo el título de la “Regla de Tres”. En la versión de la Rede atribuida a Doreen Valiente, se expresa como: «La ley de las tres veces debes recordar… Malo tres veces, bueno tres veces», haciendo alusión a que se recibirá en forma triple lo que uno hiciere con los demás.

Por otra parte, aquel agregado de «mientras no dañes a nadie», es en realidad una expresión de deseos o manifestación de intención. Esta idea, podría ser expresada más exactamente mediante el enunciado: «tratar de no dañar a nadie». Punto en que, los wiccans, en la mayor parte de sus diversas tradiciones y covens extienden a toda forma de vida, no sólo a otros seres humanos.

Doreen Valiente

El solo hecho de vivir (esto vale para cualquier ser, no sólo para el Hombre), provoca daño en otras criaturas y en el ambiente; cualquier acción realizada tiene como consecuencia ineluctable, en mayor o menor medida, un cierto daño o modificación del entorno, algún efecto sobre los demás seres vivientes. Incluso los actos más nimios o involuntarios como respirar, afectan a quienes están cerca, dado que el oxígeno necesario para la vida disminuye en el lugar.

En el neo-paganismo en general, predomina un sentimiento refractario a las organizaciones rígidas, las normas impuestas, los reglamentos, la sistematización o estructura de cualquier clase. Muchos de los seguidores de las diversas formas en que este se manifiesta, suelen aludir a «seguir en solitario» al camino del Paganismo. En el contexto anterior, se toma como norma de vida el ser responsable del propio destino y de los propios actos, el hacer lo que se quiera o desee, pero sin dañar a los demás.

La Responsabilidad en el Paganismo:

En muchas creencias religiosas de la humanidad, existe alguna idea de «perdón de los pecados», redención, exculpación o de cualquier clase de «alivio» para las «transgresiones» o los actos negativos que cada persona haya llevado a cabo en su vida.

Esto es particularmente cierto en el Cristianismo y, por tanto, toda la civilización occidental tiene una suerte de distorsión cognitiva sobre la cuestión, se sea o no creyente de esa fe o de cualquier otra. 2000 años de hegemonía de esa religión sobre la psicología del hombre de Occidente, ha hecho que la mayoría crea posible encontrar caminos para expiar las culpas o que las mismas le sean perdonadas.

Sin embargo, tal cosa no existe en sentido alguno, dentro de ninguna de las corrientes importantes del neo-paganismo y mucho menos existió en el paganismo ancestral. Las acciones del Hombre provocan consecuencias que a su vez desencadenan cadenas causales hasta el infinito. Los acontecimientos, una vez producidos, quedan más allá del control de su ejecutor. Cada causa tiene su efecto y cada acción su reacción, nada hay en el Universo que pueda impedir esto.

Por lo anterior, el pagano de antaño conocía que sus acciones eran «para siempre», que él era el único responsable de sus actos y que nadie, ni dios ni hombre, podían cambiar lo bueno o malo que éste había hecho. En la noción pagana de la vida, cada persona carga con sus acciones hasta su tumba y, quizás, más allá. Esta misma creencia es compartida por la mayoría de los paganos realmente comprometidos de la actualidad.

De todo esto, surge el sentido de responsabilidad que todo pagano tiene como premisa clara y permanente en su existencia. Esto se traduce en la toma del control del propio destino y del hacer uso de la propia voluntad, alejándose de dogmas, principios morales artificiales o de las costumbres seguidas sólo por el peso de las tradiciones.

El pagano no vive clamando que sus dioses lo perdonen, sino que ruega por propiciación para que su voluntad siempre esté en consonancia con los ritmos y ciclos de la existencia. Busca la concreción de sus deseos y ambiciones por su propio camino, pero sabiendo que los grandes lineamientos de éste serán establecidos por el destino que la Vida ha dispuesto para él.

Por esa razón, el Paganismo es para aquellos que quieren transitar el camino de la Vida por su propia cuenta, sin esperar que algún dios o que los demás, haga las cosas por ellos, solucionen sus problemas o perdonen sus «culpas». Es para quienes saben que, sólo el Destino y su propia voluntad signan su existencia.-

Compartir:
¡Salva a REFLEXIONES PAGANAS! Este blog se mantiene gracias a la colaboración de sus suscriptores. La crisis mundial por la pandemia ha reducido dichas contribuciones significativamente, de seguir así, el sitio carecerá de recursos para solventar sus servidores web y gastos de edición y deberá ser cerrado. Puedes ayudar a evitarlo donando cualquier suma que creas conveniente a través de PayPal, haciendo click [ aquí ]. Ayúdanos a continuar nuestra labor de divulgación y estudio del Paganismo. Desde ya, ¡MUCHAS GRACIAS!
[Use copiar (Ctrl + C) y pegar (Ctrl + V)]

¿Crees en el Destino? ¿En el "Libre Albedrío"? ¿En el "Karma"? Da a conocer tus opiniones en el sistema de comentarios de abajo...!!

  ⁂  C O M E N T A R I O S  ⁂

Dejar un Comentario Cancelar Respuesta


Frase del Día:

«Nobody cares how much you know, until they know how much you care.»

— Theodore Roosevelt,
(26th President of the United States of America, 1858 to 1919)

Posts Recientes:

Paganismo y parejas interreligiosas…
Oscar Carlos Cortelezzi
21-01-2024
Elecciones presidenciales de Argentina – 2023
Oscar Carlos Cortelezzi
09-12-2023
Dioses ancestrales versus entidades subjetivas…
Oscar Carlos Cortelezzi
25-11-2023
Origen de la palabra religión
Oscar Carlos Cortelezzi
30-10-2023
Las Letanías de Satán
Oscar Carlos Cortelezzi
07-10-2023
Pensamiento de colmena…
Oscar Carlos Cortelezzi
13-09-2023
Del rigor histórico, las fuentes y el paganismo…
Oscar Carlos Cortelezzi
12-08-2023
De cómo elegir un panteón y a sus dioses…
Oscar Carlos Cortelezzi
11-06-2023
Una realidad, muchas verdades…
Oscar Carlos Cortelezzi
04-05-2023
¿Cómo comprender los relatos de la mitología?
Oscar Carlos Cortelezzi
07-04-2023

Universo Pagano

webmaster@universo-pagano.com http://www.universo-pagano.com/ Oscar Carlos Cortelezzi

Proyecto de reconstru-cción, divulgación y redes-cubrimiento de todas las tradiciones paganas ances-trales y del legado que ofrecen a la Humanidad.

Esta página, tiene por objeto la difusión y redescubrimiento del Paganismo. Además, el promover, difundir y defender el Paganismo, como religión, forma de vida, filosofía, sistema ético y modo de ver la Vida. Divulgar su naturaleza y contenido, redescubrir sus antiguos valores, historia, mitología y conceptos éticos. Crear un ámbito de debate abierto, donde todo esto pueda generarse con libertad y seriedad.

Universo Pagano es un proyecto nacido en 2001 que tiene por finalidad el encontrar puntos en común entre todas las tradiciones del Paganismo; difundir toda la información posible sobre éste; esclarecer sus puntos controversiales y dar soporte a todos aquellos paganos que quieran publicar sus ideas y creencias en la red.

Únete a la Página »»
Únete al Grupo de Facebook »»
Síguenos en Twitter »»

Reflexiones Paganas en Facebook:

Canal de YouTube:

Reflexiones Paganas en Spotify (Podcasts):

Otros canales de podcasts:

Oscar Carlos Cortelezzi (En Facebook):

 Oscar Carlos
 Cortelezzi (OscarCo)

Página oficial de en Facebook.

Me gusta lo desconocido, el Erebus... Me complazco en las diferencias, en la pluralidad, en la variedad. Me interesa la realidad tal cual es, pero presto atención a la verdad de cada quien. Estoy en una búsqueda que sólo terminará cuando muera.

Únete »»


Si desea seguir o solicitar amistad a Oscar Carlos Cortelezzi (OscarCo) en su perfil de Facebook, haga click aquí »»

(Las solicitudes de amistad se aceptarán según la disponibilidad de lugar en la cuenta respectiva).


Síganos en Twitter:
@UniversoPagano

Luna Menguante

Grass Moon

La Luna se encuentra en Sagitario
Su edad es de 17,50 día
Visible en un: 92%

  Distancia: 60,96 radios terrestres.
  (388.173,090 Km)
  Latitud Eclíptica: -4,76 grados.
  Longitud Eclíptica: 255 grados.
  Día Juliano: 2460428
 

 Estado actual del Sol:

 Posición Solar »»