Síganos vía E-Mail:

Ingrese su dirección de correo electrónico para suscribirse a este blog y recibir notificaciones sobre los nuevos posts y contenidos.

Únete a otros 140 suscriptores

Haz una pregunta!!
Artículos de Oscar Carlos Cortelezzi (OscarCo)
Modo para tablets y celulares
Testimonios de los lectores
  • Venus del paleolítico

    Pagano 

    Pagano: (adj.). Del latín: paganus = "rústico", "del campo", "rural", por pagus = "aldea", "población campesina" -como el actual: “pago”, en español e italiano (“pueblo” o “aldea”). Es equivalente al término germánico "heathen" (cuya etimología es análoga). Palabra genérica para denominar a toda creencia ajena a las religiones abrahámicas (Judaísmo, Cristianismo e Islam), principalmente si tiene relación con el politeísmo, el panteísmo y el concepto de inmanencia. Leer más…

Grupos (Glosario)

Calendario de Posts:

Enero 2017
DLMXJVS
« Dic Feb »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031 

Archivo del Blog:

  • ¿Por qué no celebro la Navidad? 

    A lo largo de mi vida como pagano, he experimentado un largo y tedioso proceso de descontaminación cultural de lo cristiano, que me había sido inculcado en la infancia. De todo ello, lo que más tiempo tardé en erradicar es la cuestión de las navidades. Este testimonio pretende expresar la falta de sentido que, para un pagano, tiene la Navidad y el porqué no deberíamos celebrarla en lo absoluto. Leer más... 

    Por

Próxima Celebración:

Próximo Sabbat:


Ostara / Mabon 20/03/2017
Va a ocurrir en...
25 días
Evento

Autores en este Blog:

  1. Oscar Carlos Cortelezzi
    Oscar Carlos Cortelezzi

    Published 277 Posts

    Investigador del pasado y los orígenes de las creencias. Activista de los Derechos Humanos y los Derechos Animales. Ecologista radical. Pagano, liberal. Escritor, librepensador... 39 años de experiencia en la reconstrucción y difusión del Paganismo y el legado ancestral (21 años en la red). Me gusta lo desconocido, el Erebus, lo que está en penumbras... Valoro tanto la Oscuridad como la Luz, que forman un eterno balance el cual da vida al Universo. Estoy en una jornada, una aventura y una exploración que sólo terminará cuando muera...

  2. RebecaMT
    RebecaMT

    Published 18 Posts

    Nadie nos prometió un jardín de rosas, sin embargo depende de cada uno de nosotros plantarlas en nuestro jardín. No me importa la religión, política o cualquier tipo de distinción que pueda separar a las personas, me gustan los puntos en común que logran unirlas; el esfuerzo por hacer de esta Tierra, nuestro planeta, y preservarlo. Admiro a la gente humana, aquella que se equivoca y acierta, porque es la que aún con miedos, logra aprender de sus errores y seguir en el camino.

  3. Nimrod
    Nimrod

    Published 12 Posts

    Escritor sobre temas de Wicca y Paganismo moderno, Iniciado en los misterios del Hermetismo y la Tradición Seax-Wica. Citado y mencionado en la publicación del ensayo "The Seax Tradition" en la obra "Witchcraft Today - 60 years on" (2014).

  4. Lupe Barbero
    Lupe Barbero

    Published 3 Posts

    Bueno, ¡Hola! Soy Lupe, soy helenista, soy argentina, escribo y actúo, de momento estoy interesada en la psicología y, dioses, sueno demasiado adulta, tengo 15 años y la gente dice que estoy loca, me gusta creer que sí porque los locos suelen tener la razón al final, ah y amo leer.

  5. Warlock Quirón
    Warlock Quirón

    Published 2 Posts

    Warlock Pagan Store (Propietario) / Pagans Tonight en Español (Co-conductor) Que puedo decir acerca de mi, solo que trato de compartir de forma lo que he aprendido y que a otros puede servirles para sus prácticas wicca.

  6. Lilith Sinmas
    Lilith Sinmas

    Published 1 Posts

    Mis palabras valen lo que sean capaces de valer por si mismas, mi identidad ningún valor les quita ni da, si soy o no una iniciada en tal o cual tradición nada significa eso para ellas, si soy o no una adepta en tal o cual tradición de nuevo nada dice sobre ellas. Por ello si en mis palabras encuentras algo que te sea de utilidad habrán valido la pena y si nada encuentras de valor en ellas entonces solo serán humo.

¿Quieres ser autor en este blog?

Me interesa tu colabo-ración. Por favor comple-ta el formulario haciendo click AQUÍ. Gracias!!

Este blog es un lugar abierto de opinión, consulta y debate. Te invitamos a participar, ya sea comentando, siguiendo los posts, solicitando ser autor o enviándonos material para agregar al sitio. Muchas gracias por tu visita, lectura y participación...

This blog is a open site for opinion, consultation and debate. We invite you to participate, either commen-ting, following posts, asking to be author or send material to add to the site. Thank you very much for your visit, reading and participation...

Certificaciones:

- Blog Registrado -
Reflexiones Paganas
IBSN: 2565-157-8-50
Propiedad de:
Oscar Carlos Cortelezzi.

IBSN: Internet Blog Serial Number 2565-157-8-50

Protected by Copyscape Original Content Check

reflexionespaganas.com website reputation

Reflexiones Paganas - QR Code

Security Check

Secure Site


En el ambiente pagano, existe una gran dificultad para enmarcar el aprendizaje de manera correcta,...

[ A+ ] / [ A- ]   
Modo Smartphone
Print Friendly

(Los sesgos cognitivos en el Paganismo…)

Libros AntiguosEn el ambiente pagano, existe una gran dificultad para enmarcar el aprendizaje de manera correcta, lógica y productiva. Esto vale para todas las áreas y disciplinas que requieran estudio, dentro de sus tradiciones y prácticas.

Lo anterior se manifiesta en dos extremos por demás absurdos, con frecuencia, sostenidos a través de algún concepto ilógico y hasta fanático, lo cual confunde, decepciona y frustra a muchos nóveles en la materia (y también cansa y fastidia, a los que llevan años en la vida pagana).

Los displicentes y los elitistas:

Uno de estos extremos, es fácilmente reconocible por cualquier pagano que goce de un cierto nivel de ilustración. El mismo, tiene que ver con la poca profundidad y disciplina con que emprenden el aprendizaje y el estudio la mayoría de los que recién comienzan en nuestro sendero.

Es así que, para muchos, una mera lectura (casi aleatoria), sin referencia o conexión alguna con otras fuentes; tal vez de una simple página web, de un libro terciario (en cuanto a las fuentes) o de algún vídeo de YouTube (o sucedáneos), es algo que agregan al bagaje de sus supuestos “conocimientos”, de manera automática y sin admitir correcciones por parte de los que más saben, de los que tienen experiencia académica en el tema y mucho menos aceptando críticas o acotaciones sobre el método utilizado.

En esta tendencia, tristemente caen muchos paganos jóvenes, debido a que (por tener menos de 20 años) todavía no han tenido oportunidad de acercarse al método científico de investigación ni a las formas académicas de estudio.

Ocurre otro tanto, con aquellas personas de más edad que, por no haber gozado de una instrucción satisfactoria o una cultura general amplia, no entienden la necesidad de construir el edificio del propio conocimiento mediante cimientos sólidos y que esto sólo puede darse, cuando la búsqueda de fuentes y referencias se lleva a cabo de manera sistemática.

Sin embargo, este segmento no es el más preocupante… Es inherente al ser humano, una cierta terquedad al recorrer todo camino en la Vida, pero también lo es la eventual, aunque tardía, corrección del rumbo. A pesar de que pueda ser lamentable, que los principiantes malgasten años de su vida por no enfocarse con constancia y asertividad en el estudio sistemático, es algo que (por lo menos) suele corregirse con el tiempo y las inevitables decepciones que la acumulación de experiencia conlleva.

Por el contrario, en el lado opuesto, existe un “síndrome” mucho más difícil de revertir y que está reforzado por la supuesta autoridad, los años de experiencia y el propio ego de quien se mantiene en esa posición…

En ese otro extremo del espectro, para muchos, la ostentación de títulos y honores; de filiaciones, linajes e “iniciaciones” o de la mera abundancia de recursos económicos y sociales, constituye (según su pensar) un grado de “superioridad” intelectual, cultural o como referentes del Paganismo, cuando en realidad, todo ello no es más que el ropaje o la cáscara con la cual cubren su ignorancia, sus sesgos cognitivos y su mediocridad.

Estas personas, nunca comprenden que sus propios logros personales o en relación a los grupos a los que adhieren, no son signo de ninguna autoridad, salvo la que desarrollaran en su colectivo particular (y por consenso de sus “pares”).

Al querer extrapolar tales reconocimientos o jerarquías a la generalidad de todo el Paganismo, fuerzan interpretaciones y conceptos que sólo tienen sentido en sus ámbitos particulares, muchas veces juzgando y condenando a quienes hacen caso omiso de sus declaraciones.

Otra manifestación de este desvío, es la ponderación de los “envases” y no de los “contenidos”. Es así que, desde este sector, se suele leer o escuchar cosas como que “leer un libro en formato PDF o EPub –electrónicos- no tiene el mismo valor que hacerlo en papel…” o que “leer sentados frente al tablet o la computadora, no es igual que hacerlo sentados frente a un libro de encuadernación onerosa y polvorientos márgenes…”.

Vale decir, plantean que aprender que 1 + 1 es igual a 2, no tiene el mismo (o ningún) valor si esto no se lleva a cabo mediante estructuras rígidas y preconcebidas, libros “autorizados” por ellos o por sus “maestros” o bien a través de costosos volúmenes o apuntes (que a veces ofrecen por cuantiosas sumas).

Por egocentrismo, lucro, mala voluntad, vanidad o celos, no se entiende que lo importante es saber que 1 + 1 = 2, sea que esto fuera entendido a través de un ritual de iniciación con ropajes dorados, templos en lugares recónditos del mundo; que fuera oído directamente de la boca de un celebrado referente del Paganismo o que, simplemente, se llegara a esa conclusión contando piedritas en la arena de una playa…

En este artículo, se tratará de enumerar algunos de estos prejuicios y sesgos cognitivos, con la finalidad de alertar a los wiccanos y paganos en general sobre el particular y delinear la forma correcta en que se debe encarar el estudio y el aprendizaje.

Sesgo de confirmación:

La peor dificultad que afronta el intelecto humano en su búsqueda de conocimiento es el “sesgo de confirmación”, un prejuicio que aleja a la persona, cada vez más, de la realidad objetiva.

Este fenómeno tiene que ver con la realimentación que sufre la mente, cuando busca confirmar sus propias ideas, prestando atención sólo a las fuentes de información que son similares a su propio pensar y rechazando automáticamente a todas las demás…

En los casos extremos, esto provoca conductas psicóticas, fundamentalismo, fanatismo rabioso y todo tipo de aberraciones psíquicas. Pero aún en los casos en que se da de manera moderada, es un gran estorbo para el verdadero conocimiento de las cosas.

En el entorno pagano, es muy común que esto suceda: La persona es criada en un ambiente judeo-cristiano o a veces materialista y, eventualmente, decide convertirse a alguna de nuestras tradiciones. Cuando lo anterior ocurre, comienza a leer sólo contenidos que le refuerzan su particular visión de lo pagano (wiccano o afines). A veces, esto ocurre en “solitario” y otras a nivel grupal, en pequeños colectivos acríticos, en donde no se hace ningún esfuerzo por revalidar y verificar constantemente la información manejada.

Con el tiempo, estas personas comienzan a desarrollar “anticuerpos” contra cualquier cosa que los haga dudar o alejarse de su particular punto de vista… Suelen hablar de “egos”, “poca armonía”, “odios”, “soberbia” y otras emociones (supuestamente) equívocas, para adjetivar contra quienes critican o, simplemente, matizan sus opiniones. Es así que terminan por ser tan cerrados y estrechos en su pensamiento, como lo son los miembros de las religiones e iglesias que han abandonado tiempo atrás.

Esta distorsión cognitiva no se da sólo en las personas de poca educación o de escaso contacto con sus pares. A veces, cuanto más activismo se tenga, dentro de su propia tradición, más refractario se es ante las ideas antagónicas.

El sesgo de confirmación, es la razón por la cual los ambientes académicos humanistas y filosóficos, que deberían ser los más racionales de entre las disciplinas del conocimiento, terminan apestando a diversas ideologías y prejuicios (según sea la región, la clase social o la cultura en donde se den). No existe ningún colectivo o persona que esté exenta o a salvo de caer en este problema del razonamiento, conviene no olvidarlo jamás.

Existe un solo camino para, si es posible evitar o bien subsanar este sesgo: La constante contrastación de todas las propias ideas, convicciones, creencias, valores y costumbres con todas las demás (a más opuestas y alejadas, tanto mejor). El ejercicio continuo del debate, del análisis crítico y desapasionado; las lecturas diversas y enfocadas en testear el propio modo de pensar, son las herramientas que ayuda a disolver este prejuicio… El más grave de todos en la búsqueda del conocimiento.

No hay otro medio que el uso del principio de la dubitación, tal y como lo planteaba el filósofo Descartes:

“Tiempo ha que había advertido que, en lo tocante a las costumbres, es a veces necesario seguir opiniones que sabemos muy inciertas, como si fueran indudables, y esto se ha dicho ya en la parte anterior; pero, deseando yo en esta ocasión ocuparme tan sólo de indagar la verdad, pensé́ que debía hacer lo contrario y rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda, con el fin de ver si, después de hecho esto, no quedaría en mi creencia algo que fuera enteramente indudable.” (“Discurso del Método”, cuarta parte, René Descartes, Leiden, 1637).

Toda flaqueza, displicencia o procrastinación de esta disciplina para el estudio, conllevará el alejamiento paulatino de la realidad de los hechos, de saber científico y de la correcta percepción de las cosas, a quien así proceda.

Nota: Algunos paganos dirán que la fe en los dioses, la confianza en éstos y en la Naturaleza, no debe ser puesta en duda… A esto es preciso contestar algo que debería ser obvio: ¿Nos enteramos del concepto de los dioses, de sus atributos, nombres y mitos por una “revelación” o escuchamos y/o leímos sobre ellos en algún momento dado?

Si la respuesta a lo anterior es lo segundo, también es obvio que se debe poner en duda lo leído y escuchado, hasta llegar a un nivel de certeza totalmente monolítica. No será la incredulidad la que nos guiará en este camino, sino la fidelidad a los mismos dioses y el deseo de conocerlos como realmente fueron vislumbrados por nuestros ancestros y no en base a entuertos o suposiciones modernas, nacidas de la pereza, la autosuficiencia, la poca ilustración y los subjetivismos.

Se debe recordar, siempre, que los muchos siglos que pesan en la herencia cultural occidental, sobre el falso dogma de que existe “una sola religión verdadera”, no son algo que pueda eliminarse del sistema de creencias, con el mero hecho de proponerse a uno mismo el encarar un nuevo sendero espiritual. Se lleva muchos años de tenaz y puntillosa práctica del debate, del pluralismo de ideas y la ejercitación del contraste de las creencias propias respecto de las de los demás, para erradicar completamente esa lacra mental.

Es sano preguntarse a uno mismo: “¿Qué emoción nos despierta el hecho de que otra persona esté en desacuerdo con nosotros?” (Dando por sentado que se trata de un diálogo respetuoso, obviamente). Si la respuesta a esto no es “profundo entusiasmo y satisfacción”, interés por debatir y buscar quién tiene la razón, ¡muy lejos se estará del camino correcto!

Argumento ad verecundiam:

A pesar de que ninguna tradición pagana reconoce a un clero organizado ni cree en profetas, santones, gurúes, “elegidos” o seres que, supuestamente, mantienen una relación especial o directa con lo divino, es muy común el prejuicio de mensurar las declaraciones, escritos y opiniones en función del grado de autoridad, prestigio o trayectoria que su autor denote y no (como debiera ser) en base a la solidez de sus argumentaciones o a lo irrefutable que sean las evidencias que éste aporte.

Es frecuente que los paganos, especialmente quienes siguen tradiciones más “light” como la Wicca Ecléctica (o similares), pregunten: “¿Qué dijo el autor XYZ sobre este particular?” en vez de: “¿Qué evidencias hay para sostener lo que dijo el autor XYZ…?”.

Sesgos CognitivosSimétricamente, los adeptos a un grupo más o menos establecido, generalmente dirán: “El autor XYZ dijo tal y tal cosa sobre este punto y no hay más que hablar…” (como si se tratara de la palabra de un “dios”, un “santo”, un “profeta” o un ser que alcanzó un nivel super-humano de conocimientos).

Además de lo anterior, hay una solapada pero pertinaz tendencia a querer “regular” el flujo de ideas en función de lo institucional y no en base al conocimiento académico, científico e histórico (el único válido, al menos desde lo general).

Es así, que muchos imponen su opinión a partir de “mostrar credenciales” de pertenencia a tal o cual grupo y otros sencillamente repiten: “Según el autor tal y tal, esto es así o asá…” (sin jamás cuestionarse si tal autor estaba en lo cierto). En este sentido, resultará muy difícil la aplicación del sentido crítico y la metodología de investigación sistemática, sin puntos de vista privilegiados.

La mejor manera de evitar este sesgo es seguir una simple pauta: Ya Albert Einstein, a comienzos del siglo XX, descubrió a través de su Teoría Especial de la Relatividad, que no existen puntos de vista privilegiados en el Universo, que toda medición tiene un resultado dado, según el sistema de coordenadas que se utilice para llevarla a cabo (y que el valor de la medición –léase, “la realidad”– puede cambiar, si se altera el sistema de coordenadas original).

Lo anterior, es válido para toda inferencia u observación, sea esta filosófica, histórica, científica, etc. Por tanto, hay que analizar los datos disponibles y rastrear sus fuentes, llegar hasta el punto en donde se esté seguro de su validez, no por la persona o personas que hicieron la “cadena de transmisión” de dicha información, sino por su origen primero.

Por ejemplo: Si se lee un artículo en un periódico sobre un nuevo descubrimiento relacionado con el Antiguo Egipto, el mismo sólo debería servir de referencia para la búsqueda de información subsecuente… Si se es persistente, eventualmente se llegará a la fuente (el autor real del trabajo de investigación) y, al final del camino, se podrán encontrar imágenes, vídeos o lo que fuere, que funja de prueba objetiva, clara e incontrovertible, sobre el tema.

No hay que valorar un contenido en función de la fama o prestigio de su autor, sino por el grado de correspondencia con la Realidad que tenga el mismo. Ni en la Ciencia ni en la Filosofía, un autor, por más famoso o prestigioso que sea, puede ser tomado como fuente incontrastable (lo mismo debería ocurrir con el conocimiento de lo pagano).

Ahora bien, dado que el Paganismo no es una creencia heredada sino redescubierta, no vale la presunción de que una fuente determinada sea infalible, incluso si se trata de un texto ancestral.

Sobre lo anterior, es natural que muchos se pregunten: “¿Qué pasa cuando esta realidad de fondo no se encuentra accesible?” (obviamente el lector no siempre sabe, a priori, si un determinado contenido es válido).

Pues bien, lo pertinente es, al terminar la lectura, buscar confirmar o refutar los contenidos, datos e ideas que se asimilaron, sin importar el tiempo que lleve o si, por ejemplo, el poder confirmar la validez de un libro implica el leer 20 más… Así es como se lleva a cabo una investigación sólida y seria… Esa es la única forma de hacerlo y, además, es preciso recordar lo siguiente: En el Paganismo, nada es revelado o heredado, todo debe ser redescubierto, aprendido desde las fuentes y analizado con cuidado, separando el “trigo de la paja”.

Doxa y Episteme:

La mayoría de las personas creen que la experiencia es la más certera fuente de conocimientos. Tal presunción es completamente falsa… El conocimiento empírico es siempre sesgado, anecdótico e imposible de generalizar de manera segura.

Existen dos dificultades básicas a este respecto: En primer lugar, la persona no puede saber hasta qué punto, su experiencia personal es aplicable en todos los casos análogos, si los demás viven las cosas de la misma forma o si lo que le ha acontecido es producto de su propia psiquis (no puede, al menos hasta que lleve a cabo la confrontación de su conocimiento empírico con el de los demás, de manera sistemática y rigurosa).

Por otro lado, la experiencia siempre es puntual, no se puede transmitir o heredar y por tanto nadie posee más de ella de lo que sus años de vida le permitieran acumular. Si el conocimiento humano sólo se basara en lo empírico, todavía estaríamos en la Edad de Piedra.

Fue gracias, primero a la transmisión oral de las ideas y, en mucha mayor medida, a partir de la invención de la escritura, que el Hombre pudo comenzar a acumular conocimientos más allá de su (anecdótica) experiencia personal.

En este sentido, siempre se debe recordar que el razonamiento lógico y la concatenación de ideas mediante esa propiedad del intelecto, es inmensamente superior en validez y posibilidades de confirmación, que la mera y subjetiva “experiencia”.

Para Platón, lo anterior estaba claramente definido: La episteme (ἐπιστήμη) era el verdadero conocimiento, obtenido a través de la investigación, de la observación confirmada por la experiencia de muchos; del cálculo y el razonamiento sólido y riguroso… Mientras que la doxa (δόξα) era sólo la opinión, el saber popular, lo que se había experimentado en el transcurso de la vida y/o se transmitía a través del folclore y las costumbres heredadas.

Aún más, para Aristóteles, la opinión era la forma más baja de conocimiento, ya que pertenecía al ámbito de las creencias no confirmadas.

Es preciso tener en mente, que no importa lo que la experiencia personal y las propias opiniones nos dicten, siempre existe la posibilidad de estar equivocados y aunque no sea así, con toda seguridad, tales opiniones son perfectibles (el transcurso del tiempo y los eventuales estudios, lecturas e investigaciones, harán que las mismas sean replanteadas).

La persona que no revisa constantemente su sistema de creencias y opiniones y, con el paso del tiempo, evoluciona en ello (incluso al punto de no “reconocerse” a sí mismo, luego de algunos años), no puede ser considerada erudita en nada, pues no hace ejercicio del análisis crítico. El aprendizaje es evolución y toda evolución implica el continuo cambio, la constante transformación.

Falacia de la generalización apresurada:

Otra de las lamentables consecuencias del pensamiento acrítico y acomodaticio, que suele reinar en el ambiente pagano, es la falacia de la generalización apresurada… Pero, convendrá explicar de qué se trata este prejuicio cognitivo antes de poner en evidencia el cómo se manifiesta en nuestro colectivo.

La generalización, bien razonada, es un ejercicio útil y aceptable de la lógica. Es así que afirmar que “todos los peces viven en el agua”, carece de sesgos del razonamiento o de defectos en la premisa. Esto es así, porque todos aquellos que hayan visto un pez vivo y en su estado natural, siempre han percibido que se encontraba en el agua, sin excepción posible.

La “generalización apresurada” surge cuando, queriendo aplicar ese mismo esquema a otros ámbitos, se lo hace sin verificar exhaustivamente la premisa. Por ejemplo, cuando los paganos aplican el silogismo:

• “La brujería europea es usada por la Wicca…”
• “La Wicca es una religión pagana…”
• “Por ende, la brujería europea es de origen pagano”.

En el ejemplo anterior, el error surge de usar dos premisas válidas, pero derivando en una conclusión general, que no está basada en las mismas, de manera rigurosa y verificando exhaustivamente la posible existencia de excepciones a la regla. Tan sólo con preguntarse: “¿Existe alguna forma de brujería europea que no sea pagana?”, llegará la inexorable respuesta:

• “Sí, he incluso, hay más de la que no lo es, que de la que sí…”.

La falacia de generalización apresurara se evita con la investigación y la lectura sistemática y rigurosa. Si se dejan cabos sueltos en las conclusiones que se elaboren a través del tránsito del camino pagano, se terminará viciando el propio conocimiento con cantidad de estos sesgos de la cognición.

La falacia neo-mitológica:

Para la mayoría se las personas, la diferencia entre mito, leyenda, leyenda histórica y hecho histórico confirmado, es difusa o inexistente. Esto es particularmente real y dramático en el contexto de las creencias religiosas y el Paganismo (en ninguna de sus tradiciones) escapa a ello.

Desde la escuela elemental, todos sabemos que la Historia es: “La narración verídica y cronológica de los hechos del pasado…” (Las palabras verídica y hechos no deberían dejar lugar a dudas respecto de qué es y qué no es histórico).

A pesar de lo anterior, y acentuado por el hecho de que, desde luego, la Historia no es una ciencia exacta, siendo siempre perfectible y adoleciendo de continuidad debido a sus múltiples lagunas, muchas personas no tienen la capacidad de distinguirla de la ficción, la fantasía, la leyenda o el mito.

Algo es histórico, si existen evidencias físicas o fuentes confiables que lo confirmen como tal… Es así que sabemos que Cayo Julio César o Alejandro Magno fueron personas físicas reales (históricas), porque dejaron evidencias palpables de sus vidas y obras.

En el otro extremo, lo mítico se define como un evento simbólico, como una metáfora de sentido, algo que jamás tuvo pretensión de historicidad (y si alguna vez alguien lo creyó real, por falta de perspectiva o ilustración, aun así, no se lo pudo situar nunca en un marco cronológico dado).

Un mito es, por ejemplo, el concepto egipcio de que Râ, el dios del Sol, moría en cada ocaso y renacía con cada amanecer. No se trata de un evento real, pero sí existe una correspondencia cósmico-natural, que la metáfora permite representar a cabalidad.

Pero, se desvirtúa el poder simbólico del mito y se lo convierte en un sesgo cognitivo grave, cuando se le pretende otorgar historicidad. Es así, como el dogma cristiano de la “Resurrección” de Cristo, siendo que ese dios no se lo pretende la personificación de una fuerza de la Naturaleza, sino que se lo identifica con un ser humano, supuestamente histórico (el rabí galileo Jesús de Nazaret), no es un mito propiamente dicho, sino una falacia histórica. En tanto que Jesús parece haber sido un ser humano de carne y hueso (no una figura mitológica o literaria) y que la muerte le llegó como a todo ser orgánico (y por ende mortal), la idea de su resurrección -literal- no es un mito, sino un absurdo fantástico.

Por otra parte, se define como leyenda, a una serie de eventos de los cuales nunca han existido o se han perdido sus fuentes primarias y se los recuerda, en todo o en parte, a través de la memoria popular.

Ejemplos de lo anterior son la Guerra de Ilión (Troya), la narración de cómo el Buddha Gautama llegó a la iluminación o la descripción que hace Heródoto de los “Jardines Colgantes de Babilonia”. Sobre todos estos hechos, no se tienen constancia histórica fehaciente y, con frecuencia, se evidencian fantasías adicionadas a través de los siglos, pero, aun así, no existen razones para calificarlos de enteramente míticos o ficticios (por eso son legendarios).

Entre la leyenda y el hecho histórico, se encuentra la “leyenda histórica”, es decir, una serie de relatos de los cuales se conoce que existen elementos reales, acontecidos sin duda (y verificados por fuentes tangenciales o por la arqueología), y otras que son agregados por el folclore y la tradición. Generalmente, no hay manera de trazar líneas claras entre lo uno y lo otro, y por ello no se pueden separar ambas cosas.

Un ejemplo típico de leyenda histórica, son las partes verosímiles o no-sobrenaturales de la vida de Jesús de Nazaret o de Apolonio de Tiana. En ellas se reconocen algunos hechos sin duda históricos y elementos que son imposibles de probar o verificar, debido a la relativa carencia de fuentes biográficas, en el propio tiempo en que estos personajes vivieron.

Aparte de todo lo anterior, se encuentra la ficción… La misma es, con frecuencia, confundida con el mito o la leyenda. Mientras que el mito es una metáfora de sentido, una narración simbólica surgida de la observación de la Vida y de la Naturaleza y la leyenda es una narración popular sin posibilidades de verificación arqueológica o histórica y frecuentemente exagerada con fábulas y acontecimientos inverosímiles, la ficción es un relato no-real, generado por un autor o grupo de autores, quienes conocían (en el momento de redactar a la misma) su calidad de irreal.

Es muy común para los miembros acríticos de muchas filosofías de vida y de religiones, el confundir todo esto en un conjunto indiferenciado de “creencias” sobre el pasado o los orígenes de las cosas. En el Paganismo, si bien no se ha llegado a la generación de ideas fundamentalistas a causa de lo anterior, tal confusión constituye un enorme obstáculo en la comprensión del pasado real de la Humanidad y del legado que todo pagano debe tratar de rescatar de éste.

La única forma de evitar la confusión mencionada, es catalogar la información que llega a nuestras manos con rigurosidad lógica y en acuerdo a las definiciones explicadas más arriba.

Es necesario entender que una creencia religiosa está formada por dos elementos claramente distinguibles: Por un lado, existe un componente mítico, que es la base de la teología, la metafísica y del ideario general de la misma. Por el otro, hay una cantidad de hechos históricos sobre la fundación o el origen de tal creencia, que no son intercambiables con lo anterior y que, si se confunden entre sí, el individuo corre riesgos de caer en el ridículo y el desvarío.

Por ejemplo, algunas fantasías tomadas por ciertas, entre los miembros de varias tradiciones paganas son:

“Los indoeuropeos fueron una raza de personas” y no un grupo de lenguas ancestrales que se distinguen por elementos en común y permiten trazar antiguas migraciones de pueblos con un origen geográfico similar.

“La Wicca es una religión ancestral, o con versiones antiguas”, y no un sistema mágico-ritual, creado por Gerald Gardner, unos 70 años atrás, y devenido en una religión durante las décadas posteriores.

“El Paganismo logró sobrevivir en Europa durante toda la era cristiana y nos ha llegado de manera ininterrumpida” y no el asumir que toda forma de paganismo moderno es una reconstrucción, reinterpretación o revivalismo (sin conexión directa con lo ancestral).

“Existen linajes de brujos europeos que se remontan a épocas paganas” y no que, siendo que quizás algunas pocas personas gocen de 3 o 4 generaciones vinculadas con la práctica de la magia ritual en sus familias, es dudoso que las mismas mantuvieran creencias paganas (al menos no sin mixtura con el Cristianismo) y/o que tal linaje, se pudiera remontar más atrás en el tiempo de, a lo sumo, uno o dos siglos.

Para finalizar con el análisis de este sesgo cognitivo, hay que enfatizar que las mitologías de ficción (generalmente surgidas de la literatura moderna, de las series de TV o las producciones cinematográficas) no pueden ser fuente de simbologías, rituales o metáforas, del mismo modo que lo son los verdaderos mitos ancestrales. Los paganos que incurren en esto son simples alucinados, estando muy lejos de seguir el camino inherente a la palabra que usan para auto-definirse.

Lo anterior no es una afirmación gratuita o adjetival: La ficción, siempre es la obra de una mente (o a lo sumo, de un grupo reducido de estas), tiene el propósito de servir de entretenimiento y/o reflexión, nunca de dar una explicación válida de la Realidad o de los hechos pretéritos y no es (ni puede ser) una fuente válida para ningún sistema pagano que se precie de tal.

La mitología ancestral, por otra parte, es el legado de millones de mentes, algo que se decantó a través de milenios y, por tanto, posee una fuerte interconexión con los arquetipos más profundos del inconsciente humano. Tal cosa, no puede ser igualada (o reemplazado) por la ficción.

Sesgo dogmático o costumbrista:

Es a la vez una paradoja y una gran ironía que la mayor parte de los paganos se conviertan en tales, huyendo de lo “establecido”, de la asfixiante y pacata moral dogmática cristiana y que, pese a ello, se contenten con sólo practicar rituales y mantener una teología diferente. Rara vez, se da la profundización en el sentido de abordar una ética, unos valores y una cosmovisión realmente paganas (o por lo menos humanista y abierta).

Incluso en las personas o grupos en donde, por sus características personales “alternativas” (identidad de género, preferencias sexuales o cualquier otro aspecto de la vida), existe una “transgresión” a los dogmas y prejuicios hegemónicos (abrahámicos), no se suele re-formular todo un cuerpo ético (pagano), sino sólo una moral cristiana retocada, más abierta, pero pusilánime y postergadora de la vida en la Tierra y de su disfrute y plenitud.

Este sesgo, que en principio es atinente sólo al problema de la ética, también afecta solapadamente a la estética, metafísica y a la cosmovisión general del pagano promedio.

El aprendizaje de nuestro camino, requiere de una total renovación de los valores, de una crítica sistemática y constante de todo lo que antes se consideró válido, moral o virtuoso. Por tanto, el costumbrismo y el peso de los valores heredados, son escoyos muy difíciles de sortear. Se debe ser constante en el propósito de no extrapolar lo aprendido en la infancia a las creencias que se están re-descubriendo.

Un ejemplo clásico, en este sentido, es comparar la forma de vida de los paganos antiguos con la moderna y con los valores actuales. Es así que, para muchos, las personas de la Antigüedad que llevaban a cabo sacrificios de sangre o acostumbraban a vivir guerreando, eran sádicas y perversas e “inevitablemente inferiores” en su cultura y ética.

Es necesario entender que, toda cultura humana debe ser mensurara contra sí misma, no respecto de otras anteriores, contemporáneas o posteriores. Esta es la única forma de llegar a una aproximación real, a una verosímil comprensión de cómo era la misma…

Por otro lado, se suele extrapolar a la inversa, ponderando el pasado y descalificando a la vida moderna, deseando “regresar” a las formas de vida arcaicas. En este sentido, conviene mantener en mente que el Paganismo no es un movimiento “hippie”, que propugne el abandono de la modernidad, del desarrollo, de la prosperidad material y del progreso, ni mucho menos es una ideología nacionalista, etnocéntrica o populista, que pretenda volver al primitivismo en pos de una falsa identidad cultural o histórica.

En este sentido, es fundamental entender que todo pagano moderno es eso, alguien que ha elegido re-vivir, re-descubrir y/o re-construir las antiguas tradiciones, pero sin dejar de ser una persona del siglo XXI (tomando sólo lo bueno, válido y viable del pasado, para enriquecer el presente –y no para degradarlo).

El Paganismo no es una ideología regresiva o antagónica con la modernidad y tampoco es una versión light y “cristianizada” de los credos y mitos antiguos. Es, y sólo puede ser, una forma alternativa se vivir y de entender la existencia, pero completamente conectada con el tiempo y el lugar que, a cada quien, le ha tocado vivir.

En síntesis, evitar el temor inculcado en la infancia, con la finalidad de forzar a la persona a obedecer los tabúes, las costumbres y los dogmas, así como abstenerse de romantizar los hechos del pasado o idealizarlos demasiado, es imprescindible para conocer el legado de nuestros ancestros, no como “nos gustaría que fuera”, sino como realmente ha sido.

Sesgo del estereotipo transmitido:

Es inevitable que en el abordaje de lo que (todavía) no se conoce, se cometan errores en cuanto a lo que es real y lo que sólo es producto de la fantasía, la ficción o los “neo-mitos”. Casi nadie, entre los practicantes de las diversas tradiciones paganas, ha tenido la suerte de ser educado como tal, desde su infancia. Por ende, es obvio que, hasta lograr un nivel relativamente alto de conocimientos, siempre se puede incurrir en este tipo de errores.

Sin embargo, en muchos casos, los mismos llegan a convertirse en verdaderas distorsiones cognitivas, dando forma a procesos psicológicos de corte negacionista (o de afirmación de fantasías insostenibles), llevando a la persona a un progresivo aislamiento de la realidad fáctica e histórica.

Cosas como creer que la Wicca es una “antigua religión”; que toda bruja o brujo es wiccano; que el Paganismo nos ha llegado intacto desde el pasado y otras falacias históricas graves; como así también, la fantasía de creer en lo sobrenatural, paranormal o “milagroso”, son engramas mentales muy difíciles de erradicar en la mayoría de los que recién comienzan el camino.

En este sentido, la única regla posible y el único curso de acción seguro, es adherir al método científico, a la búsqueda racional del conocimiento y a las fuentes históricas y arqueológicas, como los medios de separar lo real y verdadero, de lo fantástico y/o falso.

Irrelevancia del contenedor:

Debería ser básico y universalmente aceptado, que la información certera y confiable es la única fuente de todo conocimiento, sin que importe el soporte, contenedor, medio o envase de la misma.

A pesar de lo obvio que resulta lo anterior, es común que algunos paganos, amparados en su privilegiada situación económica o en el hecho de contar con la ventaja de tener buenos contactos y la posibilidad de acceder a grupos elitistas, pretendan que el medio es más importante o relevante que la información en sí.

Es así, que no es infrecuente leer o escuchar declaraciones al respecto de que los libros en PDF (“Portable Document Format”) no “valen” en cuanto a su utilidad como los impresos en papel (y si se sigue preguntando, seguramente dirán que los de encuadernación de lujo son más aptos que los editados en cubiertas de cartón y papel rústico).

Declaraciones como la anterior, pueden estar originadas en el lucro, la falta de empatía social o el simple delirio de grandeza, pero, en cualquier caso, son otro obstáculo en cuando a la difusión del conocimiento.

La realidad es, que si una persona cuenta con una buena edición del “Quijote” de Cervantes, sea en PDF o EPub, papel rústico o incluso un “audiolibro”, el contenido será exactamente el mismo que si poseyera una de Joaquín Ibarra, completa, con sus cuatro tomos de 1780 y con un precio estimado en 48000 dólares estadounidenses.

Desde luego, para un coleccionista de libros (un coleccionista puede serlo de éstos o de tapas de refrescos, juguetes para niños o personajes de una tira cómica) esto no es igual… Sin embargo, el interesado en lo que los libros dicen (en el conocimiento que contienen), podrá leer exactamente el mismo texto en un PDF gratuito o con un coste de un par de dólares, que, en un libro inapreciable, que cueste decenas de miles. ¡Lo que importa no es el envase sino el contenido! Cuesta creer que alguien lo ponga en duda…

La lectura es imprescindible, para cualquier disciplina del conocimiento, pero mucho más para un camino como el Paganismo, que, como se dijo, no es revelado o heredado, sino aprendido y re-descubierto. Sin embargo, la misma debe ser seleccionada en base a la calidad de la información ofrecida y no por lo lujoso u ostentoso que sea su contenedor.

Tipos de fuentes:

Quizás este sea el punto más crítico en lo que respecta al estudio y el aprendizaje de las bases del Paganismo. La gran mayoría de las personas no saben distinguir entre fuentes “primarias”, “secundarias” y “terciarias”. Sin embargo, esto es de capital importancia para poder mensurar la calidad de la información que se está manejando y su grado de correspondencia con la realidad objetiva (sea la científica, filosófica o histórica).

Para ayudar a esclarecer esto, a continuación, se definirán someramente estas tres categorías…

Fuentes Primarias: Una fuente primaria, o de primer orden, es la que tiene relación directa con el objeto de estudio. Es así, que, por ejemplo, un epigrama de una ruina romana o una inscripción jeroglífica egipcia, son fuentes “primarias” para el estudio de la historia de Roma y Egipto, respectivamente.

Las fuentes primarias pueden ser libros (de autores contemporáneos a los hechos que se estudien); epigrafías (inscripciones en monumentos o edificios); la evidencia arqueológica de campo, etc. Un historiador que viviera siglos después de acontecido un hecho, no puede ser fuente primaria del mismo. (No debe caerse en el error de considerar como tal a un libro o inscripción antigua, si a pesar de esto, sigue estando a siglos de distancia temporal del hecho que pretende narrar o describir).

Fuentes Secundarias: Una fuente secundaria, o de segundo orden, es aquella que constituye un trabajo académico y riguroso, originado en un experto en la materia a investigar. Por ejemplo, un historiador calificado, puede escribir un libro sobre un período determinado de la historia humana y ser considerado el mismo como tal (fuente secundaria).

En general, se aceptan como tales a todos los trabajos con rigor académico y escritos por personas que puedan dar pruebas de su capacidad para tratar el tema y que hayan redactado sus trabajos con referencias verificables.

Fuentes Terciarias: Las fuentes terciarias, o de tercer orden, son todo lo que constituye materia de “opinión”, de simple recopilación o re-publicación de contenidos anteriores. Es así que casi todo website es una fuente terciaria; que la mayoría de los libros “sobre un tema dado”, son lo mismo y que toda obra o artículo de un autor no calificado, lo es también.

Debe hacerse notar, que una persona puede estar sumamente calificada en un área del conocimiento, pero no por ello está en condiciones de ser un referente en otra diferente. Por tanto, sin importar el prestigio de un autor, si el mismo no es un especialista en el campo sobre el cual escribe, sólo deberá tomarse como una fuente terciaria.

Una regla muy importante a tomar en cuenta sobre lo anterior, es que no se debería basar el propio conocimiento en las fuentes terciarias de que se disponga. Las mismas son útiles, sólo como pistas para encontrar y concatenar a las primarias y secundarias (que sí son adecuadas para construir el edificio del propio conocimiento).

Dichas fuentes, sirven para permitir el resumen de cantidad de datos diversos, que están razonados y correlacionados por alguien con (supuestamente) mayor experiencia que la que posee el lector o estudiante. Es así, que un contenido de esta índole, puede “invitar” a subsecuentes lecturas, más precisas y autorizadas. No obstante, la carencia de referencias completamente comprobables, hacen de la fuente terciaria un contenido relativo, sin valor final o absoluto.

Por ejemplo, los documentales televisivos, aunque sean protagonizados por académicos, son fuentes terciarias, dado que rara o ninguna vez, en ellos se dan referencias precisas sobre evidencias, dataciones, autores o contextos (además de estar editados por legos en la disciplina que tratan). A pesar de esto, los mismos (siempre que sean de calidad) son sumamente útiles para aglutinar y divulgar información, pero hasta ahí llegan, siendo necesario comprobar cada dato observado o escuchado en los mismos, desde fuentes primarias o secundarias, para poder afirmar que realmente se ha obtenido un “nuevo conocimiento” y no una pieza más de “doxa”, opinión de alguien o “saber popular”.

Contextualizar las fuentes:

Es muy frecuente que los paganos modernos se fascinen con determinados textos de la Antigüedad o el Medioevo, pensando que por ser “antiguas”, estas fuentes son exactas o confiables.

Obviamente, todo texto que acerque al lector a las épocas cuando se practicaba la tradición que éste pretende aprender, es valioso, útil y de lectura obligatoria. Pero algo muy diferente es tomarlo como una “referencia absoluta”.

Por poner algunos ejemplos: Lo poco que la arqueología nos puede decir sobre los nórdicos antes de su cristianización, es mucho más exacto y básico para la comprensión de esa tradición, que los mismos Eddas. Esto es así, porque dichos textos fueron redactados por cristianos, basándose en las postrimerías de tradiciones ya sincréticas y desgastadas desde siglos atrás.

Así mismo, unas pocas frases de un historiador o etnógrafo griego o romano, pueden contener información más valiosa que todos los textos juntos que puedan haber sido compilados en tiempos medievales sobre celtas, nórdicos y otros pueblos ágrafos (que no contaban con literatura propia, al menos no en tiempos paganos).

Esto vale para cualquier otra civilización o cultura: Plutarco escribió “De Isis y Osiris” (tomo VI de su “Moralia”) a finales del siglo I o principios del II (d.C.). Esta obra dista tanto del mito faraónico, como una obra cinematográfica de hoy en día sobre la Odisea puede estarlo de dicha épica homérica. Sin embargo, el lector desprevenido, puede tomar a ese libro y pensar en él como en una fuente primaria de la religión osírica, sólo por el hecho de que Plutarco vivió hace 2000 años y fue contemporáneo a la etapa final del culto de Isis. Pero, nada más lejano a la realidad… Una fuente primaria del mito osírico, sería el “Libro de la Salida al Día”, que data de 1300 años antes.

Si no se tiene cuidado con la mensura cronológica y geográfica de una fuente antigua, así como respecto de su calidad histórica, literaria o lo que fuere, no se podrá llegar al conocimiento real que pudiera contener y no logrará diferenciar la ficción, el mito y la realidad histórica que, quizás, transmita.

Es de rigor, el despojarse de cualquier prejuicio cultural, étnico o nacional, y aprovechar las fuentes disponibles, juzgándolas sólo por su grado de pertinencia y pertenencia (a una época y región acorde con lo que se necesita investigar). Si así no se procede, se fracasará en el intento de buscar la verdad de los hechos del pasado o de aproximarse a los ancestros remotos y al legado que estos hayan podido dejar.

Conclusiones:

Aleister Crowley decía: “Piensa racionalmente, vive apasionadamente, se tú mismo…”. Quizás, en esta frase se encierre el punto capital de la metodología que todo pagano, sin importar cual sea su tradición, debe seguir para lograr adentrarse en el sendero.

No hay fuentes infalibles, no hay “revelaciones”, no hay atajos… La verdad sobre el legado ancestral, sobre la historia de las tradiciones paganas, sus dioses y mitos; sus hechos y conocimientos, está desperdigada en miles de libros, en millones de pequeños datos arqueológicos, paleográficos o artísticos. Es una tarea de paciencia y constancia, de estudio y dedicación, el sacar todo eso a la luz. No hay una forma fácil y rápida de lograrlo.

Nada reemplaza a la lectura y el estudio. Sin embargo, no todos los libros son igualmente útiles, pero ese grado de utilidad no está nunca dado por su calidad de encuadernación o porque el medio a través del cual se presenta el texto sea impreso, electrónico, radial o lo que fuere. La información útil, siempre lo es, sin importar su envase. La desinformación y el error, pueden surgir en letras de oro enmarcadas con gemas y no por ello serán menos equívocas.

Sin evaluar las fuentes, sin ser crítico todo el tiempo, y constante en la depuración de los propios sesgos cognitivos, este camino es imposible…

No existen profetas o gurúes paganos, sólo hay autores y lectores, y los primeros sólo saben (o sabían) un poco más, o quizás ni eso, al momento de redactar sus obras… Muchas veces, la única diferencia estriba en que, los primeros, tuvieron la posibilidad de dejar sus ideas por escrito, nada más…

El camino pagano es un aprendizaje para toda la vida… No hay metas, sólo hay “nortes”, no hay distancias a recorrer, sólo está el horizonte frente a todos nosotros…

Vivir y sentir la fe y la confianza en los dioses y en la Madre Naturaleza, es fundamental para todo aquel que se considere “pagano”. Eso generalmente es sabido… Pero lo es mucho menos, algo igualmente importante: No hay “manuales sobre paganismo”, lo que se necesita aprender está disperso en miles de libros y fuentes, por eso hay que ser racionales y críticos en la búsqueda de esas perlas de información. De nada sirve extrapolar la “fe” y afirmar que con ella basta… Eso le puede servir a un fundamentalista o a alguien cegado por los ideologismos, pero jamás le será de utilidad a un seguidor del culto de la Madre Tierra.

El pagano adora a la Naturaleza, y es en la Naturaleza donde está implícito todo conocimiento. También es consciente de que en el pasado de la Humanidad está el legado que busca rescatar… Debido a estas dos cosas, sabe que, sin lugar a dudas, el método científico (que le permitirá estudiar a la primera, de manera detallada y certera) y el estudio de la Historia (que le permitirá conocer a sus remotos ancestros), son las únicas herramientas de que dispone para fundamentar sus creencias.

Para tener fe y practicar el Paganismo, como una verdadera religión, hay que primero re-descubrir lo que se ha perdido u ocultado durante muchos siglos. Para ello, sólo se puede acudir a la Razón y al conocimiento (real) del pasado. Sólo con el estudio y el rigor en la información, se podrá honrar verdaderamente a los dioses, porque, sólo con ello se podrá saber cómo estos fueron vislumbrados realmente y no basarse puerilmente en la ficción o la fantasía personal.

El camino pagano implica tanto la confianza en los dioses y la fe en estos, como un constante uso de la crítica y la razón; del estudio y la investigación. De otro modo, no se estará continuando el sendero trazado por las grandes culturas del pasado, sino que se pretenderá inventar uno propio, producto de la fantasía afiebrada o de las opiniones de terceros… En todo caso, algo inútil, vano e insatisfactorio.

En este sendero, la duda es tan importante como la fe, el estudio es tan primordial como la práctica… ¡Quien no entienda esto, nunca llegará a buen puerto! ¡Quien no comprenda el valor de la Ciencia, de la Historia y del verdadero conocimiento, jamás será un verdadero pagano!

Oscar Carlos Cortelezzi

Autor: Oscar Carlos Cortelezzi

Autor, antropología, psicología, diseño y administración web…
Buenos Aires, Argentina.

Investigador del pasado y los orígenes de las creencias. Activista de los Derechos Humanos y los Derechos Animales. Ecologista radical. Pagano, liberal. Escritor, librepensador… 39 años de experiencia en la reconstrucción y difusión del Paganismo y el legado ancestral (21 años en la red).

Me gusta lo desconocido, el Erebus, lo que está en penumbras… Valoro tanto la Oscuridad como la Luz, que forman un eterno balance el cual da vida al Universo. Estoy en una jornada, una aventura y una exploración que sólo terminará cuando muera…


Compartir:

Facebook Twitter Google Plus linkedin Pinterest Tumblr Whatsapp Telegram

  Cantidad de Palabras: 8135  
[Use copiar (Ctrl + C) y pegar (Ctrl + V)]

Otros posts de interés:

  • Pagano, no te dejes engañar…01/08/2013 Pagano, no te dejes engañar… Reflexión sobre la necesidad de basar toda tradición pagana en el verdadero conocimiento de la Historia y del pasado y no en fantasías o interpretaciones personales. También de como el alejamiento del conocimiento científico y académico, hace que algunos paganos se desorienten y crean en […]
  • Shamanismo: Algunas verdades incómodas…31/07/2014 Shamanismo: Algunas verdades incómodas… En los ambientes de la espiritualidad light, la New-Age e incluso el Paganismo, existe una gran confusión sobre qué es y qué significa el Shamanismo. Hay muy poco conocimiento sobre en qué realmente consisten este tipo de tradiciones. Aquí se exponen algunos puntos básicos y se trata de […]
  • Reconstruccionismo: Ortodoxia vs. Ortopraxia03/04/2014 Reconstruccionismo: Ortodoxia vs. Ortopraxia En el reconstruccionismo pagano, se presentan múltiples y enormes dificultades a la hora de adaptar lo que se va redescubriendo, aprendiendo y reviviendo del pasado ancestral, respecto del mundo moderno. Este artículo trata de proponer una alternativa a la cruda y llana ortodoxia o al […]

¿Basas tu aprendizaje en fuentes válidas o te dejas llevar por tus propias opiniones?

  ⁂  C O M E N T A R I O S  ⁂

«Comentarios del Blog»

 1 comentario para «De fuentes y libros…»

  • Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: (Los sesgos cognitivos en el Paganismo…) En el ambiente pagano, existe una gran dificultad para enmarcar el aprendizaje de manera correcta, lógica y productiva. Esto vale para todas las áreas y disciplinas que requieran e…

Dejar un Comentario